Miedo.
Abrí este blog cuando te encontré, quizá debería decir que fue cuando me encontré a mí misma a tu lado, a tus pies... Descubrí el placer de ser tuya, la necesidad de pertenecerte y, ahora con la fuerza de la vida real encima, mi más grande temor es perderte. Por favor, mi Señor, sigue luchando, sigue demostrando toda tu fuerza y tus ganas de vivir y estar bien. Mi amado Vincent, no te vayas de mí, por favor. A sus pies, siempre suya. H. de Vincent