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Y respiré, el alma volvió a mí cuando ya estuve segura de que mi Señor, fuerte como es, logró salir adelante de la situación en la que estaba. No podía ser de otra forma. Ese día agradecí al universo el maravilloso regalo que le dio a él y, de manera colateral, a mí también... Ya decía yo que la vida no podía ser tan injusta, no esta vez Ahora quiero besar las manos de mi Señor y acurrucarme entre sus brazos para no salir de ahí jamás.  H. de Vincent 

Miedo.

Abrí este blog cuando te encontré, quizá debería decir que fue cuando me encontré a mí misma a tu lado, a tus pies... Descubrí el placer de ser tuya, la necesidad de pertenecerte y, ahora con la fuerza de la vida real encima, mi más grande temor es perderte. Por favor, mi Señor, sigue luchando, sigue demostrando toda tu fuerza y tus ganas de vivir y estar bien. Mi amado Vincent, no te vayas de mí, por favor. A sus pies, siempre suya.  H. de Vincent 

Mi collar

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Uno de los simbolos más comunes que identifican a una sumisa es el collar. Los hay de muchos tipos y con diferentes significados, pero no voy a dar una descripción detallada de eso porque, además de no ser experta en el tema y dado que hay bastante información al respecto en la red, hoy quiero hablar de MI COLLAR. Hace poco más de un año  emprendí esta maravillosa aventura hacía la sumisión, y lo hice de la mano de la única persona que me inspiró a hacerlo y adentrarme en esta historia que, aunque mucho se ha visto truncada por la pandemia, el crecimiento y las experiencias que he obtenido, son invaluables. Mi Señor Vincent ha sabido llevarme, de manera segura, por un camino hermoso y plagado de retos que juntos hemos ido superando. Al principio de todo esto, él mismo me llevó a elegir el collar con el que habría de señalame como suya, como su sumisa y, tristemente, en alguna de nuestras salidas, se perdió... Fue algo muy triste para mí pues, aunque aún no lo entendía d...

Metamorfosis hacia mi sumisión

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Comencé mi deambular por el mundo de los azotes desde muy pequeña. Siempre supe que mis gustos no eran normales y me agradaba la idea de ser diferente, de salir del canon establecido, sin embargo, mi participación en real dentro de un juego de roles con fines sexuales, se dio hasta que cumplí 24 años y, desde entonces, he disfrutado de innumerables formas lo que a mi cuerpo y mente satisfizo siempre: las nalgadas. Me convertí en una spankee y, aunque varias veces recibí la propuesta de incursionar en el mundo de la sumisión, siempre me negué a ello. Creo que había miedo e ignorancia en mí, además, siempre me sentí muy cómoda en mi rol de spankee, así que no veía razón para abandonar aquello que tan bien me salía.  Alguna vez también me sugirieron que era yo 'masoquista', el término me pareció tan fuerte que lo descarté de inmediato. Con los años me fui convirtiendo en una spankee experimentada, casi experta en diferentes prácticas e instrumentos, sin embargo, estaba...